viernes, 29 de abril de 2011

Sentidos opuestos.

Para los hombres es tan fácil pasar de "se la quiero presentar a mi vieja" a "me la quiero coger" como para las mujeres lo es realizar el recorrido inverso.
Sospecho que mientras que lo segundo es producto de la sobre-exposición a películas románticas baratas (efecto inflador), lo primero tiene su origen en el instinto primigenio cazador-recolector del homo erectus (quiero A, consigo A, consumo A, desecho A, quiero B...)
En el sentido opuesto, lo difícil es que un hombre busque un huequito para pasar el invierno y encuentre una compañera. Y si una mujer se despoja de la fantasía de tener y se dedica a ser/estar, a) es muy genia y cazó la onda; b) es muy cínica y un día se va a despertar llorando (no se despojó un carajo); o c) miró muuuucho Sex and the City