jueves, 22 de marzo de 2012

Como todos los días.-

Impotencia, escribir solo para descargar las tensiones de un día complicado, escribir sin importar la gramática, la forma, o si los acentos están bien colocados o no.
Escribir.
Solo escrbir.

De nuevo, entrando en la madrugrada, vuelvo al mismo citio de todas las noches, a dejar plasmada en un ordenador todas aquellas ideas que no vieron la luz del día. Vuelvo, como siempre, a encontrar mi paz, sentada en el mismo lugar, en la misma postura, de la misma forma, es mi rutina, mi gloriosa rutina.

La única rutina que me agrada, la única rutina que repetiría sin cansarme, porque es la única rutina que me hace vivir una fantasía pero que es más real que ninguna, una rutina que trae paz interior. La única.


Todas las noches terminan con el mismo "Chau, hasta mañana" y los sollozos se escuchan en el vacio del celular , todas las noches terminan vacias pero con ansias de llenarse a la noche siguiente.

Y mañana será lo mismo, el despertador que suena, las ganas de no querer levantarme para no saber que día ni hora es, los reproches familiares que se tornan inaguantables, detestables, al punto tal de querer ensordecer para no tener que escuchar las misma frases una y otra vez. Luego, vienen los llamados, esos que por momentos llenan al alma de felicidad y alegría, pero que siempre en algún punto se vuelven inestables y terminan con los mismo planteos. Probablemente, después vengan esas desiluciones amistosas o aquellos comentarios que no quiero leer, ni escuchar, ni decir, pero que siempre estan, esperando el momento indicado para cagar una situación agradable.

Y por la noche, volveré de nuevo, otra vez. Volveré a mi refugio, a mi mundo, al lugar en que nadie importa más que YO. Más que mis sentimientos, mis derrotas, mis aciertos, mis miedos, mis fantasías, mis temores, mis virtudes, mis pocas soluciones y mis muchos problemas.

Volveré al único lugar donde solo estoy conmigo misma.