Todos alguna vez recaimos en el pensamiento o en la imaginación de como seria el comportamiento de nuestros seres más cercanos en el caso de que nosotros por algún motivo no existieramos más. Debo confesar que me pasa bastante seguido.
Pensar quien me quiere de verdad, quien lo hace por compromiso, saber realmente el orden de prioridades de algunas personas o simplemente como cambiaria sus vidas el hecho de mi NO existencia en sus vidas, que tan importante era realmente para ellos.
También, recaigo siempre en el mismo pensamiento de imadurez, al querer saber si lo que hago esta bien o no, busco de algún modo alguna aprobación divina que, lamentablemente, nunca llega.
Pienso, pienso y pienso. Todo el tiempo. Muchas cosas, sin parar. Busco explicaciones a mi vacio existencial, a mi sentimiento de soledad más allá de la compañia o simplemente pienso como será mi vida de ahora más.
No puedo dejar de pensar si esta vida que estoy comenzando será como alguna vez la soñé o simplemente seré una más del montón, con una vida mediocre y sin brillo.
Anoche, miraba por decimo cuarta vez la película Vanilla Sky (que por cierto, me gusta mucho) ... Y no pude evitar pensar...
Pensar, en esos sueños lúcidos, que parecen reales pero que al fin de cuentas eran solo sueños. Pensar en el amor correspondido, en el amor real, en ese amor que no lastima sino que sana heridas pasadas. Pensaba, también en los cambios bruzcos y las sorpresas que la vida nos da constantemente.
Hay muchas frases y partes de esa película que sin dudas quedaran en mi cabeza, pero hay una pregunta que tengo presente en mi desde anoche...
" ¿Qué es la felicidad para ti, David? "
Hoy, me vuelvo a ir a dormir con el mismo interrogante que ayer.